Apenas el 40% de los bebes recibe la lactancia exclusiva

En el resto, se usan alternativas riesgosas para la flora intestinal y el sistema inmune

 

“El capitalismo y la teta se rigen por el mismo principio: la ley de la oferta y la demanda. Cuando se cumple, todo se regula solo y vivimos felices. El problema es que, en ese proceso, todo el mundo nos aconseja cómo dar la teta y una, que es débil, piensa que esa ley no es verdad. Por eso, cuando el bebe pide teta, ya sea porque tiene hambre o ganas, ¡no se la niegues! Es la ley de la oferta y la demanda…”, planteó ayer, un poco en broma y mucho más en serio, una superheroína de la lactancia en uno de los salones del Congreso.

Ante ella, un grupo de mamás sostenían a sus bebes, hechizados por la superheroína que recordaba a la Mujer Maravilla. Fue durante una Gran Tetada, convocada por la Liga de la Leche Argentina para afirmar que, en crisis y emergencias, amamantar salva vidas. Es que apenas 4 de cada 10 bebes que nacen en el país reciben sólo leche materna durante los primeros meses fuera de la panza materna, como recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Las estadísticas de la cartera sanitaria “indican que no más del 40% de los chicos llega a la lactancia materna exclusiva en los 6 primeros meses de vida. Y eso que antes era de alrededor de un 15 por ciento”, comentó ayer a LA NACION la doctora Mónica Waismann, subdirectora médica de la Maternidad Sardá e integrante de la Subcomisión de Lactancia Materna de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Esa meta incumplida se debe a una combinación de causas a la que no se prestó demasiada atención. Hoy, según coincidieron los expertos consultados, el aumento de las alergias, la anemia y las infecciones respiratorias, así como también el de factores de riesgo, como la hipertensión o la obesidad, podrían atribuirse a ese descuido.

“Durante décadas -explicó Waisman-, los servicios de salud interfirieron con la lactancia porque interfirieron con el contacto madre-hijo, al separar innecesariamente al bebe de la mama, establecer horarios rígidos para la alimentación y no incorporar la lactancia a demanda. Con la iniciativa de los hospitales amigos de la madre y el niño, pudimos revertirlo un poco.”

También está el papel laboral de la mujer y la preferencia por el uso de la mamadera. “Se pretende que sea una especie de supermujer y su papel materno quedó totalmente desdibujado -indicó la médica-. La cultura del biberón, que imperó durante décadas, hizo que muchas mujeres no tuvieran siquiera un modelo cultural del que aprender a amamantar. Cuando eso ocurre, el chico toma menos pecho, la madre produce menos leche y se produce el destete prematuro”, precisó.

Pero ahí no termina el problema. En el recién nacido, basta una sola mamadera con leche artificial para que cambie su flora intestinal a las pocas horas. Eso abre la puerta al ingreso ilimitado de los gérmenes que hasta ese momento ahuyentaba el Lactobacillus bifidus , que es la bacteria presente en el 99% de la flora intestinal de un bebe alimentado con lactancia exclusiva.

Además, dijo la pediatra, la leche de vaca es muy pesada para el organismo del bebe: “Daña los riñones, produce microhemorragias intestinales que le causan anemia al bebe, y predispone a la enfermedad alérgica. Además de lo que ya estamos viendo, que es más diarrea, infección respiratoria y anemia, vamos a ver las consecuencias en la salud del adulto”.

Para reducir esos riesgos, las estrategias que favorecen la lactancia comienzan en la maternidad. “Es importante generar un buen vínculo madre-hijo en la sala de parto: dar prioridad a colocar al bebe sobre el pecho materno y dejarlo lo suficiente para que se acerque a la teta, lo que algunos estudios demostraron que hacen solos a los 20 o 30 minutos de vida -dijo el doctor Eduardo Tognetti, director del hospital Santojanni y coordinador del Comité de Lactancia de la Asociación Argentina de Perinatología-. Eso reduce mucho la mortalidad.”

Cada 24 horas, amamantar entre 8 y 12 veces al bebe genera un gasto calórico de 500-700 calorías. La alimentación materna debe ser variada y con suficientes calorías, según la actividad diaria que realice. “No tiene que comer por dos -advirtió Waisman-, sino hidratarse bien, comer por lo menos dos veces al día y picar entre comidas alimentos nutritivos, como frutas o queso.”

La ansiedad materna es común en los primeros días, sobre todo en el segundo, cuando el bebe suele despertarse con más ganas de comer que lo esperado. “La mamá se desespera porque aún no tiene demasiada leche y le salen algunas gotitas de calostro -agregó el pediatra-. Pero los chicos vienen preparados para eso y, a las 72 horas, la cantidad y la calidad de leche irá aumentando.”

Fuente: Diario “La Nación” del dia viernes 6 de noviembre del 2009

 

 

 

Apenas el 40% de los bebes recibe la lactancia exclusiva

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La mayoría de los padres sobreexige a sus hijos desde el nacimiento

Esperan que resuelvan situaciones imposibles para sus edades. Esa presión puede provocar trastornos psicosomáticos y problemas de conducta en los chicos.

 

Que no toquen los jarrones del living; que estén tranquilos cuando la mamá habla por teléfono; que no se enchastren con la comida; que saluden siempre a todos. El 83,5% de los papás sobreexigen a sus hijos que no superan los 5 años. Esperan que resuelvan situaciones difíciles y a veces imposibles para su edad. Es el resultado de un vínculo “distorsionado”, dicen las expertas: los padres se frustran y angustian porque los chicos no responden a sus expectativas y refuerzan la exigencia. Se genera así una escalada de violencia que termina con gritos y chirlos. Los chicos, en tanto, sufren trastornos psicosomáticos y problemas de conducta.

El dato surge de un estudio que abarca a casi 400 padres de Capital y Gran Buenos Aires con hijos de 0 a 5 años. Son papás de clase media, media-alta, que rondan los 32 años, la mayoría son casados, tienen estudios terciarios y universitarios y, en promedio, dos hijos. Los resultados de este trabajo del Centro de Asistencia y Formación en Salud Mental Aralma se presentarán el sábado 21 en una jornada sobre “Infancias y Adolescencias: Nuevos Devenires Clínicos” que se hará en la Facultad de Psicología de la UBA (más información en www.aralma.com.ar).

Ante la creciente demanda de consultas y tratamientos psicológicos para chicos de esta edad, sintetizadas en frases como “es un/a nene/a difícil; no lo/a puedo controlar”, los especialistas de Aralma decidieron aplicar una escala (basada en 99 preguntas que se utiliza en varios países de Centroamérica) para conocer el comportamiento de padres y madres.

“Papás y mamás sienten que la crianza de los chicos es una carga pesada. Pero los chicos llamados difíciles lo son por la complejidad de las creencias y expectativas irracionales que los padres tienen en relación a la edad del hijo, ya sea por falta de tiempo, de dedicación a la crianza, de paciencia o intolerancia a los tiempos de desarrollo de los pequeños”, advierte Sonia Almada, directora de Aralma.

“Al final, el vínculo padre-hijo termina en una relación de fuerza inevitable y en una escalada de violencia. Los padres no están contentos con esto, se ponen mal, quedan encerrados en una situación por no haber puesto reglas claras de entrada”, amplía Almada.

El trabajo también deja en evidencia que el 72,30% de los papás disciplina a sus hijos con gritos, cachetadas y chirlos. “Es el único modo, fallido, que los papás encuentran para lograr lo que en definitiva tampoco conseguirán. Sí, en cambio, se verá un deterioro en la salud psíquica del niño y sus vínculos”, explica Cristina Blanco, especialista en Niñez, Adolescencia y Familia.

La etapa de 0 a 5 años es la piedra fundamental de la vida psíquica del niño. “En los primeros años, los chicos necesitan una presencia activa de sus padres. Deben generarles la sensación de seguridad, disponibilidad y respeto por su individualidad”, resalta Analía Goldín, psicóloga infanto juvenil de la UBA.

Y agrega: “Si un niño siente que sus padres tienen expectativas que él no puede cumplir, le puede generar un fuerte grado de sobreadaptación que puede derivar en enfermedades psicosomáticas, o en una gran frustración que se verá reflejada en problemas de conducta que van desde el aislamiento a la agresión, por ejemplo, con sus compañeritos del jardín a quienes suelen morder o pegar”.

¿Cómo empezar a ordenar esta situación? Ante todo, coinciden las especialistas, hay que aceptar que no es un problema que el chico derrame la leche en el piso, no guarde los juguetes, no los comparta con otros nenes o no salude cuando llega de visita a un lugar. “Cuando se empieza a entender -señalan-que para cada situación los chicos necesitan su tiempo, la ansiedad de papás y niños baja y el clima se vuelve más propicio para establecer reglas”. Hay más sugerencias:

Acompañarlos en su desarrollo: jugar, leerles cuentos, compartir actividades cotidianas, sin retos ni exigencias. (El 91% de los papás hace pocas o ninguna actividad para favorecer esto).

Bajar el apuro de que el niño “crezca”, algo que muchas veces se considera un “halago” y sólo muestra padres devorados por una sociedad de la inmediatez.

Preguntarse quién necesita determinada cosa, el chico o el padre.

Aprender a escuchar y a observarlos. Así, el vínculo fluirá.

 

Fuente: diario “Clarín” del día viernes 6 de noviembre del 2009

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Aseguran que los bebés empiezan a aprender su idioma desde el útero

Los científicos pensaban que la lengua materna influía en la producción de sonidos más tarde. Un estudio publicado hoy sostiene que el llanto es fundamental para desarrollar el habla y que los recién nacidos prefieren copiar melodías típicas del lenguaje que oyeron durante el último trimestre del embarazo.

La primera palabra. Uno de los grandes “eventos” en la vida del ser humano. Pero abandonar los simpáticos balbuceos y poder expresar lo que se quiere es un proceso mucho más largo de lo que se creía. O al menos eso sostiene un estudio realizado por científicos de Alemania y Francia que aseguran que las bases del habla se adquieren a partir del tercer trimestre del embarazo. Allí, en pleno útero.

Rodeado de líquido amniótico, el bebé no sólo reconoce y prefiere la voz de su madre sino que es capaz de percibir las emociones de los mensajes gracias a las diferentes entonaciones y las distintas “melodías” que se generan al hablar, descubrieron los científicos que publicaron su trabajo en la revista Current Biology.

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el llanto es fundamental para el desarrollo del lenguaje. “El descubrimiento más notable es que los neonatos no sólo son capaces de producir diferentes melodías de llanto sino que además prefieren producir el tipo de melodías que son típicas del idioma que oyeron durante su vida fetal, dentro del último trimestre de gestación”, explicó Kathleen Wermke de la Universidad de Würzburg en Alemania. “Contrariamente a lo que sostienen las interpretaciones ortodoxas, estos datos ponen de relieve la importancia del llanto de los bebes como base para el desarrollo del lenguaje”.

El equipo de Wermke registró y analizó el llanto de 60 recién nacidos sanos, 30 de familias francesas y 30, de alemanes. Todos tenían entre tres y cinco días de vida. Los resultados de los estudios revelaron claras diferencias en la forma que los bebés lloran, basadas en su lengua materna.

Específicamente, los chiquitos franceses lloraban con una curva melódica ascendente, mientras que los alemanes lo hacían con un tono descendente, patrones que se repiten como diferencias características en los dos idiomas, explicó Wermke.

Los investigadores recordaron que los fetos son capaces de memorizar sonidos del mundo exterior una vez que han llegado al último trimestre de gestación, y tienen particular sensibilidad por la curva melódica de la música y del lenguaje. Y agregaron que, tras nacer, la preferencia por el lenguaje que escucharon en el útero y su capacidad para distinguir entre diferentes lenguas y cambios de tono se basa fundamentalmente en la melodía.

Aunque estudios anteriores habían demostrado que la exposición prenatal a la lengua materna influía en la percepción de los bebés, los científicos pensaban que el idioma de los padres afectaba la producción de sonidos mucho más tarde. Con estas nuevas evidencias, los investigadores ahora creen que no es así.

Sabiendo que los bebes pueden imitar sonidos vocálicos de los adultos que los rodean, pero recién a partir de las doce semanas de vida (antes no es posible físicamente), los científicos alemanes y franceses fueron por más y llegaron a un conclusión.

Imitar la curva melódica, en cambio, “se basa en mecanismos respiratorio-laríngeos bien coordinados y no está limitada por la inmadurez articulatoria”, señalaron. “Los recién nacidos probablemente están muy motivados a imitar el comportamiento de la madre para atraerla y así propiciar el apego. Como la curva melódica quizá es el único aspecto del habla materna que los recién nacidos son capaces de imitar, esto podría explicar por qué encontramos esta imitación a edad tan temprana”.

 

Fuente: Diario “Clarín” del día jueves 5 de noviembre del 2009

 

 

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Bebés prematuros: la ciencia logra salvar cada vez más chicos

Se trata de niños que nacen con menos de 37 semas de gestación y en general su peso máximo es de 1.500 gramos. para celebrar la estadística, ayer se juntaron varias familias que lucharon y salieron adelante.

Se acuerda que la mañana en que metió las manos por los agujeros de la incubadora y la tocó, Milagros era tan chiquita que el pañal de recién nacida le llegaba hasta el cuello. Si hubiera nacido hace 15 años, Milagros habría tenido grandes chances de morir. Pero si hace más de una década muchos de los bebés prematuros de menos de 1.500 gramos moría, ahora la mayoría logra sobrevivir. Milagros es la cara flaquita y las patitas de palo de esa estadística. Ayer, más de 30 mamás y sus hijos (todos nacieron con pocas semanas de gestación) celebraron en el Hospital Piñero el “Primer Encuentro de bebés prematuros”.

Prematuro es un bebé de menos de 37 semanas de gestación. Entre ellos están los menores de 1.500 gramos y los “prematuros extremos”: los que pesan menos de 1 kilo y suelen tener menos suerte.

La Red de Neonatología del gobierno porteño relevó datos de las maternidades públicas de la Ciudad. Allí, la sobrevida de bebés de menos de 1500 gramos es, en promedio, del 75 %. No se sabe cuánto creció la sobrevida, pero por ejemplo, en la Maternidad Sardá hace 15 años, se salvaba un 60%.

En el país, nacen unos 700 mil chicos por año y un 12,5% es prematuro. Cuando se relevan las maternidades con pocos recursos del Interior, es evidente que se va un paso atrás: se salvan 6 de cada 10 recién nacidos de menos de 1.500 gramos, según el Ministerio de Salud de la Nación. Antes del año 2000, no llegaban a salvarse.

“La sobrevida creció porque comprendimos mejor cómo cuidarlos. Antes, cuando tenían una enfermedad pulmonar creíamos que había que tratarlos con el respirador con la potencia de un adulto; hoy preferimos que tenga menos oxigenación pero menor daño pulmonar. Logramos evitar muchas infecciones y con los monitores evitamos tocarlos y pincharlos tanto”, enumera Néstor Vain, director de la Fundación para la Salud materno infantil y jefe de neonatología del Sanatorio de la Trinidad. Y agrega: “Si bien la tecnología ha mejorado, está probado que la calidad y cantidad de médicos y enfermeros especializados es lo que marca la diferencia”.

Alicia Benítez, pediatra de la Maternidad Sardá, agrega: “También creció la sobrevida porque se administran corticoides para madurar el pulmón del bebé antes del parto, se dispone de terapias para la dificultad respiratoria y se hacen intervenciones más oportunas. Nada de esto existía hace 15 años”.

Que logren salvar cada vez más prematuros es la buena noticia, pero que cada vez haya más prematuros no es un dato menor: en 15 años, creció un 3% y la prematurez es la principal causa de mortalidad infantil. “Sólo el 1% de los nacimientos son de menores de 1 kilo y medio, no obstante, producen el 32% de la mortalidad infantil”, dice Benítez. Sí, la prematurez mata más que la desnutrición.

Por año, hay 4 mil muertes de prematuros evitables. Alberto Durante, jefe de terapia intensiva neonatal del Hospital Gutiérrez, sugiere: “No hay que comprar más respiradores, hay que incluir y capacitar médicos y enfermeros”.

Lo cierto es que a veces, la prematurez puede evitarse: “Con un buen control del embarazo se detectan patologías como hipertensión, HIV o infecciones. También la adicción al tabaco y a las drogas provocan partos prematuros”, dice Mariana Panzitta, jefa de neonatología del Hospital Piñero. Otras veces no puede evitarse. Y es ahí cuando ellos se vuelven leones y mueven el mundo para salvarlos.

Fuente: Diario “Clarín” del día sábado 24 de octubre del 2009

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La maternidad, hoy…

Madres porteñas, dueñas de un récord

Protagonizaron en 2008 un baby boom

Madres porteñas, dueñas de un récordMora, Tomás y Catalina, tres exponentes del baby boom de 2008 en la ciudad de Buenos Aires.

Aunque la mujer parece tener hoy otras prioridades que no son cambiar pañales y ha retrasado la edad en la que decide debutar como madre, no deja de lado su deseo de tener un hijo. De hecho, 2008 será recordado como el año en que hubo el mayor número de nacimientos en la ciudad de Buenos Aires, desde la década del 80.

Lo curioso es que este nuevo baby boom es protagonizado, en su mayoría, por mujeres de más de 30 años.

En 2008, 45.122 niños vieron la luz de madres cuya edad promedio fue de 29,4 años. Los nacidos fueron, así, 316 más que en 1986, cuando se registró el pico de nacimientos de las últimas décadas.

Estos datos, proporcionados por la Dirección de Estadísticas y Censos del gobierno porteño, sugieren que la mujer mantiene su deseo de ser madre, aunque ha modificado ciertas conductas respecto de la maternidad, como la de elegir el momento en que quiere tener un hijo.

Uno de los cambios más notorios de las últimas décadas se da en la edad promedio de las madres. Mientras que en los 80 el 57% de las parturientas se ubicaban en la franja que va de los 20 a los 29 años, ahora el 52% de las mujeres que dan a luz tiene más de 30 años.

Las motivaciones de la mujer de hoy para convertirse en madre no son muy distintas de las de antes, cuando la maternidad semejaba ser más una imposición social que una elección de la pareja.

“En general, se homologa femineidad con maternidad. El deseo femenino pasa por otros lugares que no son los hijos; mientras que el deseo de maternidad es algo que se construye a lo largo de una vida. Ahora hay más libertad para elegir ser o no ser madre. Pero cuando se elige serlo, la motivación es la misma que antes, se juegan las mismas cosas”, dijo la psicoanalista Valeria Casali, docente de la UBA y miembro de la Fundación Buenos Aires.

Según la médica psicoanalítica Liliana Novaro, integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina, “la maternidad fue dejando de ser una imposición biológica y social para transformarse en una elección, en un deseo que necesita ser integrado con otros deseos y objetivos. Como la mayoría de las mujeres trabaja, algunas eligen terminar sus carreras y afianzarse laboralmente, y postergar la maternidad para buscar el momento oportuno”.

Encontrar el momento ideal para convertirse en madres es algo propio de la modernidad. La psicóloga Patricia Alkolombre opinó que “tener un hijo es uno de los deseos femeninos que se desarrollan desde la infancia. Lo que hoy cambió, a partir de la anticoncepción y la liberación femenina -dijo-, es que la mujer puede elegir libremente cómo, cuándo y con quién tener un hijo. Para ella es imperante el momento en que se accede a la maternidad. En general, trata de elegir un momento que esté bien en pareja y que se cuente con apoyo ambiental”.

Kit de supervivencia

Este último punto no es menor, ya que, sin un entorno colaborador, muchas desisten de su deseo de tener un hijo o lo postergan hasta que logran encontrar el equilibrio necesario. Desde que se casó, Giuliana Di Marco tuvo como prioridad formar una familia. Hoy está a pocos meses de lograrlo, ya que a fines de diciembre será madre por primera vez de un varón, León.

“Siempre estuvo entre las prioridades formar una familia, pero para eso quería alcanzar cierta estabilidad económica. Yo tengo 29 años y aunque mi proyecto era quedar embarazada después de los 30 años para terminar de estudiar, la maternidad me llegó en un buen momento, con padres y suegros jubilados, que me dijeron que me van a ayudar en todo. Es que no quiero dejar a mi bebe con un extraño”, contó.

El kit de supervivencia de la madre actual no sólo incluye padres y suegros colaboradores, sino una pareja comprometida con la crianza del niño, algo que también forma parte de la modernidad: “En general, las mujeres de hoy comparten con la pareja tanto el sostén económico y afectivo de la familia como la crianza de los hijos”, dijo Novaro.

Pero, contrariamente a esto, también hay cada vez más mujeres que se animan a tener hijos solas. “Alrededor de los 40 años, cuando el reloj biológico apremia -agregó Novaro-, deciden ser madres y afrontar solas, o con ayuda familiar, la complejidad de la crianza.”

Pero así como la maternidad hoy es una elección, el no tener hijos también lo es. “Esta decisión era impensable en otra época, ya que la ausencia de hijos se vivía como un sentimiento de inferioridad y vergüenza; constituía un estigma social. Si la decisión se toma luego de reflexionar profundamente y de un modo maduro, no habrá costos que pagar”, opinó Novaro.

Según Alkolombre, aún hoy persiste una cierta mirada sobre la mujer que decide no tener hijos.

“Como la maternidad se puede elegir -opinó-, esto demuestra que no hay instinto materno. Y que ser madre es algo que se construye en forma cultural.”

Fuente: Diario “La Nación” del día domingo 18 de octubre del 2009

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La cesárea aumenta los riesgos para el bebe

La cesárea aumenta los riesgos para el bebeLas razones que impulsan el aumento de las cesáreas son, entre otras, el temor a los juicios de mala praxis.

Ya sea por parto natural o por cesárea, los chicos nacen igual. Pero ante el aumento de la proporción de los partos por cesárea registrado durante los últimos diez años en la Argentina –y en el mundo– vale preguntarse: de no mediar una indicación médica precisa para recurrir a una cesárea, ¿es lo mismo que un parto natural?

Un reciente y amplio estudio realizado en la Argentina da una respuesta contundente a ese interrogante. “Los bebes que nacieron por vía vaginal tuvieron una tasa significativamente menor de complicaciones que los bebes nacidos por cesárea”, dijo a La Nacion el doctor José María Ceriani Cernadas, consultor del Servicio de Neonatología del Hospital Italiano y autor de la investigación que comparó las tasas de complicaciones perinatales de más de 2200 partos.

Además, las cesáreas que se efectuaron antes de la semana 39 del embarazo presentaron un mayor riesgo de complicaciones para el recién nacido que las que se efectuaron a partir de esa semana, revela el estudio, cuyos resultados fueron presentados en el IX Congreso Argentino de Perinatología, que se realizó esta semana en la ciudad de Buenos Aires.

“Este estudio muestra que una cesárea no es equivalente a un parto vaginal”, sostuvo el doctor Carlos Fustiñana, que presidió el citado congreso de perinatología.

“La gran diferencia fue que los bebes que nacieron por cesárea tuvieron casi el doble [más del 40%] de trastornos, principalmente respiratorios, que obligaron a que los bebes fueran internados con oxígeno en terapia intensiva -precisó el doctor Ceriani Cernadas-. Aunque la evolución de estos bebes fue satisfactoria, fueron 2 o 3 días de internación en terapia intensiva.”

“Y si bien esa dependencia del oxígeno inicial no modifica el pronóstico del bebe, la internación interfiere con la relación entre la madre y su hijo recién nacido”, agregó el doctor Fustiñana.

Cultura, presión y apuro

“La inquietud que motivó el estudio tenía ya un tiempo, y fue desarrollándose a medida que se iba produciendo un incremento progresivo de la realización de la operación cesárea, que se volvió más notable en los últimos diez años”, comentó el doctor Ceriani Cernadas.

En su lugar de trabajo, el Hospital Italiano, el porcentaje de cesáreas pasó del 15% a principios de los ochenta a cerca del 50% en la actualidad.

En la Argentina, el porcentaje de cesáreas varía notablemente entre el ámbito privado y el público: así, hay maternidades y hospitales públicos con tasas de cesáreas que rondan el 20 o el 25%, mientras que en algunos sanatorios privados esa cifra puede ser tan alta como el 70 o el 80 por ciento.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el porcentaje de indicaciones médicas válidas para una cesárea no debería representar más de un 15% del total de los partos.

¿Qué es lo que impulsa este crecimiento? “Las causas son muy complejas -respondió Ceriani Cernadas-. Son, por ejemplo, el temor cada vez mayor a las demandas legales [mala praxis] y los cambios en la medicina, que se hace muy rápida, como vive la gente. No hay mucho tiempo para esperar el trabajo de parto por muchas horas y los honorarios en los hospitales privados son bajos para la responsabilidad, que es mucha.”

“Esto no sólo ocurre en la Argentina, sino en todo el mundo -agregó el doctor Gustavo Leguizamón, jefe de la Unidad de Embarazo de Alto Riesgo del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic)-, y las causas, sí, son mutlifactoriales: hay un porcentaje más alto de embarazos múltiples asociado a los tratamientos de fertilización asistida; hay algo cultural también, que es una diferente percepción de la mujer de su cuerpo y del dolor, que hace que piense que la cesárea es una forma de proteger su cuerpo.”

“Y, por supuesto, también está la industria del juicio: hoy en día un resultado neonatal adverso después de un parto a veces es utilizado por esta industria y eso crea una presión sobre el médico”, agregó el investigador.

38 v. 39

Un dato interesante -y útil- que aporta el estudio del Hospital Italiano es la significativa diferencia entre el porcentaje de complicaciones de los bebes nacidos por cesárea según el momento de la gestación en que se realiza esa operación.

“Nuestro estudio mostró que la morbilidad neonatal [presencia de complicaciones] ocurre sobre todo cuando las cesáreas se realizan en las semanas 37 y 38 de la gestación -comentó el doctor Ceriani Cernadas-. Si la tasa de cesáreas va a seguir siendo tan alta como lo es actualmente, lo ideal es que al menos esa operación se realice en las semanas 39 o 40, cuando el bebe está más maduro.”

Lo observado en este estudio coincide con trabajos científicos previos. Tanto es así que, como comentó el doctor Leguizamón, “el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología, de los Estados Unidos, recomienda que la cesárea se realice una vez cumplida la semana 39 del embarazo, ya que entonces casi no hay complicaciones respiratorias asociadas a la prematurez”.

“El problema -agregó el doctor Leguizamón- es que muchas veces la cesárea se realiza antes, y es entonces cuando se observa el aumento de la morbilidad.”

¿Por qué no se espera hasta la semana 39? “Tal vez no sea una indicación muy difundida -sugirió Leguizamón-. O tal vez porque los libros de estudio dicen que la prematurez es cuando el bebe tiene menos de 37 semanas. Pero cuando uno ve la evidencia de complicaciones neonatales no quedan dudas de que no es suficiente llegar a la semana 37, sino que lo ideal es llegar a la semana 39.”

Fuente: Diario “La Nación” del día domingo 14 de octubre del 2007

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El origen de las enfermedades crónicas está en la gestación

Cuidar hoy la salud de embarazadas y niñas ayudará a prevenirlas en la próxima generación

La calidad de las condiciones en las que un bebe pasa las nueve lunas en el vientre materno determinará la vulnerabilidad o la fortaleza que desarrollará su organismo en los años que le toque vivir.

Por eso, y desde hace 25 años, el profesor David Barker no tiene duda de que comenzar ya mismo a cuidar la salud de las embarazadas, las niñas y las adolescentes es una inversión que dará una incalculable ganancia: prevenir las enfermedades crónicas, como la diabetes y las cardiopatías, a partir de la próxima generación.

“Se dice a veces que los automóviles se descomponen, y mucho, porque se los maneja muy rápido en caminos muy malos. Pero la otra razón por la que se rompen los autos es porque están mal fabricados. Lo mismo pasa con nosotros… Decimos que la gente se enferma en la madurez porque, primero, están mal construidos”, resumió a LA NACION el doctor Barker, que es integrante de la Royal Society de Londres, profesor del Departamento de Medicina Cardiovascular de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregon (EE.UU.) y dirige un grupo de investigación en la División Orígenes del Desarrollo de la Salud y las Enfermedades de la Universidad de Southampton (Inglaterra).

Todavía en el aeropuerto de Ezeiza, y con el cansancio del vuelo nocturno a cuestas, el autor de la hipótesis sobre los orígenes tempranos a la que dio su apellido se adelantó a la presentación de las conclusiones de un panel de 30 expertos de la Argentina, Chile y Uruguay, reunidos por el Instituto Danone, y que se presentaron en el XVII Congreso Argentino de Nutrición, en la ciudad de Mar del Plata.

“La mayoría de los órganos se completan al nacer -continuó-, de manera tal que la etapa más importante de nuestra vida es en el útero, donde se va «construyendo» el organismo. Por lo tanto, si queremos prevenir la diabetes, la hipertensión, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades cardíacas, tenemos sí o sí que mejorar la nutrición del bebe.”

A la vez, la capacidad que tiene una mujer de nutrir a su bebe, postula la hipótesis, depende de la calidad de su propia alimentación hasta el momento de la concepción.

“Entre dos madres sanas, la diferencia en cuanto al alimento que le pueden hacer llegar a sus bebes en el vientre es lo que establecerá la salud física y mental de esos dos chicos -agregó-. Y la placenta es extremadamente importante en todo ese proceso: muchos bebes, aun en madres bien alimentadas, pueden estar subalimentados porque la placenta no hace bien su trabajo. Es más fácil que los azúcares atraviesen la placenta que lo hagan las proteínas, que no la atraviesan simplemente, sino que tienen que ser activamente transportadas. Si la placenta no funciona bien, el bebe recibe pocos nutrientes.”

Fuente: Diario “La Nación” del día miércoles 14 de octubre del 2009

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Los bebés, entre la cuna y el diván

Una nueva tendencia agita las aguas en el mundo del psicoanálisis: las terapias para infantes. ¿Responden al resurgimiento de una corriente olvidada o se trata sólo de una moda? Mientras las editoriales suman cada vez más títulos sobre la especialidad, los psicoanalistas debaten el tema.

Enfoque.Para algunos especialistas, esta práctica pone el acento en cómo se relacionan los padres con el niño.

C asi al modo de los viajes de egresados, o los bailes de matinée, que van amplian­do su margen de edad hacia abajo (los viajes al final de la primaria o las tardes para danzarines de 10 años) la terapia psicoanalítica, de la mano de las varias otras tera­pias, lanza al mercado una abru­madora oferta de psicoanálisis de bebés. Mucho más allá de los plan­teos de Otto Rank (1884-1939) que desplazó el origen de la neurosis del complejo de Edipo al “trauma de nacimiento”, es decir al sufri­miento que ocasiona la entrada en el mundo del pequeño infante, los planteos modernos se sustentan en la interpretación sintomática de cualquier malestar o modificación en los estadios de la evolución.

Ahora bien, estas interpretacio­nes son y han sido el fundamento de numerosas hipótesis acerca del funcionamiento del aparato psíquico, la formación de la sub­jetividad como tal, las relaciones primordiales y estructurantes de los primeros estadios de la vida, pero la tendencia actual apunta a la modificación de la conducta o el malestar que convoca a la consul­ta. Lejos de estos planteos investi­gativos, el acento se ha trasladado a una intervención directa que a veces llega hasta los ingenuos ex­tremos de una explicación verbal dirigida al bebé en cuestión.

En una vertiente distinta, Fer­nando Egea, sociólogo y psicoana­lista español, lo considera como un novedoso aporte del psicoanálisis aplicado que permite detectar más tempranamente patologías como el autismo e incluso, estudiando el comportamiento del bebé, anti­cipar otras patologías que podrían sobrevenir. Para él, esta práctica pone el acento en cómo se relacio­nan los padres con el niño.

Uno de los efectos de esta ten­dencia se ve en los catálogos de las distintas editoriales dedicadas a es­ta especialidad; baste de ejemplo la emblemática editorial universitaria francesa, Publications Universitai­re Francaise que en el mes de no­viembre publicó La psicosomática del bebé y La psiquiatría del bebé y ni hablar de las publicaciones esta­dounidenses que mezclan alegre­mente la psicología cognitiva con rudimentos de medicina. Incluso en nuestro país circulan Psicoa­nálisis de bebés y niños pequeños de Elsa Coriat de Editorial de la Campana, Clínica psicoanalítica con bebés prematuros de Cathe­rine Mathelin que publicó Nueva Visión y Dolto/Winnicott, el bebé en el psicoanálisis de Gèrard Gui­llerault de Area Paidós.

Dualidad sujeto-objeto

Para la doctora Silvia Schlemen­son, profesora titular de Psicope­dagogía Clínica de la Facultad de Psicología (UBA), las investiga­ciones en este campo no pasan de ser experimentalistas y en ellas, generalmente se soslaya que la cuestión del bebé hace eje en la constitución de la alteridad. En este sentido se calificaría de bueno
o malo el vínculo en el que el bebé está inserto en lugar de analizar cuáles son los elementos (historia familiar, su lugar como objeto de deseo, su relación con castración de sus padres, y otras) que hacen de ese bebé el sujeto que es y no otro.

Para Schlemenson, “las inves­tigaciones psicoanalíticas sobre el bebé activan las posiciones acerca de la dualidad sujeto-objeto. Re­conocen las situaciones de depen­dencia vital y afectiva que conduce a una simbiosis inicial y realzan como eje la transferencia afectiva que va de un adulto hacia el niño. Pero sabemos que este adulto es un sujeto erotizado que asiste al niño desde sus experiencias libi­dinales. Entonces, ¿por qué se lo analiza casi siempre desde la cali­dad de la relación y no se la signi­fica históricamente?”

Alba Flesler, psicoanalista y au­tora de El niño en psicoanálisis y el lugar de los padres de Editorial Paidós, plantea que proponer un psicoanálisis de bebés abre una cantidad de interrogantes acerca del sentido y exige reubicar las coordenadas de lo que se piensa como sujeto. Para ella se trata siempre de sujeto y lo pertinente sería preguntar ¿qué tiempo del sujeto es éste? Es precisamente el tiempo en el que el otro habla del bebé, el tiempo en que es hablado. Saliendo del error de considerar­lo como objeto, la posibilidad de observar al bebé permite empezar a detectar el comienzo de la cons­titución del sujeto, pensando el sujeto, según Flesler, como aquel que responde al otro estableciendo una marca diferencial.

Esto se da cuando los padres, al hablarle al bebé, establecen un intervalo en el cual este bebé empieza a realizarse como sujeto.Aquí la única intervención posible es aquella que se da en el víncu­lo con los padres que vienen a la consulta preguntando por algo que no saben (por qué no duerme el niño) y hablando con el analista van produciendo un saber que, se­guramente, tendrá que ver con di­cho síntoma y con su historia, un saber que el analista irá constru­yendo con ellos. Si esto produce algún efecto sobre el síntoma del bebé es, como se considera tradi­cionalmente en psicoanálisis, por añadidura.

Desde una mirada más inter­disciplinaria, se puede leer aquí un fenómeno que, junto a la se­lección genética y las diversas ma­nipulaciones en esta área, apunta en dirección de la no tolerancia al error y a la diferencia y, exige, en nombre de la supuesta salud ideal, la intervención temprana del per­sonal que garantice tal resultado.

Los padres, muchas veces víctimas de toda una paraferna­lia psicologista, no llegan a darse tiempo a ser ellos los verdaderos interlocutores de sus hijos y nece­sitan una autoridad externa que les indique qué conductas adop­tar. Entonces, la respuesta a esta demanda es lo que debería sepa­rar la posición psicoanalítica de las demás terapéuticas posibles.

Fuente: Diario Clarín, “Revista Ñ” del día jueves 8 de octubre del 2009.

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Ya estaba embarazada y va a tener otro bebé

Una norteamericana quedó embarazada estando ya embarazada de 8 semanas y dará a luz a los dos bebés juntos: se cree que tienen una diferencia de edad de dos semanas y media, pero no se sabe aún si son gemelos. Podría tratarse de un fenómeno raro conocido como gemelassuperfetación (la formación de un feto mientras otro está en el útero).

El fenómeno se produce cuando son liberados los óvulos de ciclos menstruales distintos, contra lo que ocurre normalmente con los gemelos heterocigóticos, en cuya formación son expulsados diversos óvulos en un solo ciclo. Es frecuente en animales, pero no en humanos. La mujer, Julia Grovenburg, descubrió la situación en una ecografía a las ocho semanas de embarazo que mostró a dos bebés, uno más desarrollado que el otro. Aunque se le practicarán más pruebas a la madre y los bebés cuando nazcan para aclarar lo sucedido, especialistas advirtieron que no podrán tener una certeza absoluta, ya que los test no podrán descartar que se trate de gemelos.

Alejando Hakin, del hospital Ramos Mejía, explicó que es frecuente que a veces, en la primera ecografía, no se perciba la presencia de un segundo saco gestacional: “El embrión se ve recién en la sexta semana, y el latido cardíaco se escucha en la semana siete”.

Fuente: Diario “Clarín” del día sábado 26 de septiembre del 2009.

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UNA DESICIÓN RESPONSABLE!!!!

Las madres sólo serán dadas de alta luego de anotar a sus bebés

Buscan impedir los robos de niños sin documentos y las adopciones ilegales.

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En los hospitales públicos y maternidades municipales de la provincia de Buenos Aires, las mamás recibirán el alta una vez que anoten a sus bebés. El nuevo requisito comenzará a aplicarse paulatinamente a partir de esta semana: arranca en el hospital de la ciudad de Lobos.

En la mayoría de los hospitales hay oficinas del Registro Civil para hacer el trámite. Y ahora, con este plan, se abrirán en los que aún no tienen. Los hospitales que registran menos de 1.000 partos por año tendrán oficinas móviles que se instalarán determinados días al mes.

Sin embargo, 1 de cada 10 chicos que nacen en la provincia es inscripto después del plazo legal -más de 40 días-, según datos del propio Registro. Y en el conurbano la cifra sube: son 2 de cada 10. La cifra es mayor aún porque sobre aquellos que nunca fueron registrados no hay cifras oficiales, precisamente porque sus nombres no figuran en ningún libro ni base de datos.

La disposición forma parte del Programa “Derecho a la Identidad de la Niñez” lanzado la semana pasada por el gobernador Daniel Scioli, a través del cual se firmaron convenios con los ministerios de Salud y Desarrollo Social y con la Secretaría de Derechos Humanos.

“El objetivo de esta medida es regularizar la situación de quienes nunca fueron registrados y de chicos que no tienen DNI. Se busca así impedir que se cometan robos de niños indocumentados y adopciones irregulares”, explicó el subsecretario de Gabinete provincial, Juan Pablo Alvarez Echagüe.

El programa prevé, además, que los papás podrán inscribir a sus hijos menores de 12 años que nunca fueron registrados, sin tener que llevar el caso a instancias judiciales para que sea resuelto por un juez, como se exigía hasta ahora para los mayores de 6 años. “Esto ayudará a descomprimir el trabajo de la Justicia”, acotó Alvarez Echagüe. En 2008 se abrieron 1.480 causas en la Justicia provincial para registrar los nacimientos de chicos mayores de 6 años: un 40% más que en 2007, cuando el número de causas llegó a 1.049.

Los padres cuyos hijos nacieron en un hospital público o clínica privada y no fueron inscriptos a tiempo, pueden anotarlos ahora presentando la siguiente documentación: constancia del nacimiento otorgado por el hospital o la clínica, el DNI de la madre y del padre. Si uno de ellos, o ambos, no lo tuvieran, deberán presentarse con dos testigos mayores de 21 años con sus respectivos DNI. Si los padres son extranjeros deben presentar el documento de indentidad de su país de origen o el pasaporte no vencido.

Fuente: Diario “Clarín” del día lunes 21 de septiembre del 2009

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