EL INSTINTO MATERNO, ¿NACE O SE HACE?

“Tenemos el instinto de proteger a nuestra cría”

"Tenemos el instinto  de proteger a nuestra cría"

La escritora analiza la relación entre los bebes y sus madres

“Personalmente creo que todas las formas de violencia tienen su origen en una carencia materna, falta de atención, calidez, amor, brazos, generosidad, paciencia, comprensión, leche, cuerpo, miradas, sostén”, reflexiona Laura Gutman, terapeuta familiar y escritora.

En nuestro mundo civilizado, “la madre vive tironeada por dos fuerzas poderosas: lo que ella siente y lo que debe hacer. Lo primero es el instinto materno, la sabiduría interior, que es guiada por la intuición. En cambio, lo segundo es el mandato exterior, la manera de cómo hay que hacer las cosas; lo que se entiende por correcto”, agrega.

“La llegada de un bebe crea un encadenamiento de maltratos históricos. Primero nace un chico en una institución médica poco acogedora: fría, sin calidez y donde es sometido a una serie de torturas que dentro de unos años estarán prohibidas por ley. Sondas por todas partes, es rasurado, estirado para ser medido, cuando nada de todo esto es necesario, cuando todo lo que necesita el recién nacido es estar en el mejor lugar posible: el pecho de su madre. Pero cuando las cosas son así, generalmente, el maltrato del bebe se encuentra con otro encadenamiento, el de su madre que también fue maltratada. El parto no es una enfermedad para curar: es el pasaje a otra dimensión. Es importante aclarar que las mujeres no sufrimos a causa de las contracciones. Sufrimos si estamos solas, humilladas, desprotegidas, atemorizadas”, apunta Gutman.

-¿Qué es lo que quiere la madre?

-La madre quiere tener a su bebe sobre su pecho, ¡y que no se vaya! Que es lo natural, lo lógico: lo que también espera el bebe que estuvo durante nueve meses en el cuerpo de su madre, cuidado, alimentado. El espera que ese estado continúe. Sin embargo, el mandato exterior sostiene que lo sano es quitárselo a su madre, llevárselo únicamente para mamar. Dejarlo que llore y llore así se acostumbra a dormir solo. Si pudiéramos preguntarle a una madre del reino animal si al cachorro hay que dejarlo solo no entendería, porque si lo deja solo se lo comen los predadores. Hay que recordar que en la especie humana la madurez es un proceso sumamente lento que dura hasta los 21 años, que no se puede resolver en tres días. Hay muchas cosas que algún día parecerán absurdas?

-¿Por ejemplo?

-Las lobas, perras, gatas, vacas, focas, elefantas, leonas, jirafas, zorras y nosotras las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger a nuestra cría. Pero si a una gata o una perra, por dar un ejemplo, le tocan un cachorro lo deja. Porque está impregnado de un olor ajeno y ellas reconocen al cachorro por el olor. Nosotras también somos especialmente sensibles y si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. En nuestro mundo civilizado, cuando una mujer da a luz, no puede oler de inmediato a su hijo. Se lo llevan para devolvérselo más tarde bañado y con olor a perfume, y la madre tiene que hacer un esfuerzo intelectual para reconocerlo como propio.

-¿Cuál es la reacción del bebe?

-El chico sufre mucho y trata de alertar a los seres de los que espera protección y afecto sobre el maltrato. Entonces, si no obtiene respuesta, organiza un sistema de supervivencia para llamar la atención: llora, se brota o se deprime, y en casos muy extremos puede llegar a morir. Muchas veces las madres siguen tan atadas al mandato exterior que parecen ignorar la situación. Posiblemente porque intuyen que si tratan de conectarse con lo profundo, con el corazón del bebe, también entrarán en contacto con su propio dolor.

-¿Una reflexión sobre la Navidad?

-Sí, claro, ( abre un ejemplar de su último libro y lee ): “Cada mes de diciembre compartimos el ritual de recordar una vivencia sencilla y extraordinaria: la historia de una madre que atravesó su parto en medio de la naturaleza, entre sus cabras, sus asnos y sus bueyes, amparada por un hombre llamado José. Según algunos textos, José partió en busca de la partera pero cuando ésta llegó, Jesús ya había nacido. La mujer al mirar la escena exclamó: Ese niño que apenas nacido ya toma el pecho de su madre, se convertirá en un hombre que juzgará según el amor y no según la ley . Esa preciosa criatura fue recibida en una atmósfera sagrada, con el calor del establo y bajo el éxtasis de la mirada amorosa de su madre. Dos mil años más tarde aún estamos festejando el nacimiento de un niño en buenas condiciones y reverenciando el milagro de la vida”.

Fuente: Diario “La Nación” del día domingo 20 de diciembre

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Operan con éxito a un bebé de 600 gramos en Lomas de Zamora

“Arturito”, de 8 días de vida, fue intervenido en el hospital Gandulfo por una perforación intestinal. Si bien se encuentra con respiración asistida y alimentación intravenosa, aseguran que “evoluciona favorablemente”.

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“Arturito”, un bebé prematuro que nació hace 8 días con apenas 600 gramos de peso, fue sometido hoy en el hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora, a una cirugía de “altísima complejidad”, tras padecer una perforación intestinal, aseguraron desde ese centro de salud.

Si bien el bebé se encuentra con respiración artificial y alimentación intravenosa, los médicos afirman que “evoluciona favorablemente” y que está “cursando un proceso post operatorio sin complicaciones”.

El director del Gandulfo, Carlos Oviedo, explicó que el bebé padecía una perforación intestinal por Enterocolitis Necrotizante, por lo que debió ser operado de urgencia.

“Años atrás, las posibilidades de sobrevida de un bebé nacido en estas circunstancias eran mínimas. Hoy, con la mejora cualitativa de la atención neonatológica y la nueva aparatología para estos casos se pudo salvar la vida de Arturito”, dijo Oviedo.

Por su parte, la jefa de sala de Cirugía Infantil del Gandulfo, Ana Rossi, dijo que el bebé nació con 25 semanas de gestación, cuando lo habitual suelen ser 40. “Es una cuadro de prematurez extrema agravado por su inflamación intestinal”.

En ese sentido, Rossi explicó que en la operación “se le extirparon unos 15 centímetros de tejido intestinal muerto” y agregó que el bebé “deberá permanecer internado al menos dos meses, siempre y cuando su evolución continúe siendo favorable”.

Fuente: Diario “Clarín” del jueves 17 de diciembre del 2009

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Un tercio de los chicos de 2 años padece anemia

La Argentina es uno de los pocos países por debajo del ecuador que puede exportar alimentos y energía. La disponibilidad promedio de energía es de 3200 kilocalorías diarias. Sin embargo, las estimaciones indican que uno de cada tres menores de dos años padece deficiencia de hierro, es decir, anemia.

Según datos de 2008 publicados por el Ministerio de Salud de la Nación, cada año nacen en el país 50.000 niños con bajo peso y alrededor de 174.000 con un peso que la Organización Mundial de la Salud considera insuficiente.

De hecho, una revisión de los problemas nutricionales de la niñez que ayer presentó el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil Doctor Alejandro O´Donnell (Cesni) muestra que el promedio del peso de nacimiento descendió 30 gramos en la última década. La cifra parece minúscula, pero hoy se sabe que puede condicionar el desarrollo cognitivo e incluso la salud de esos individuos muchas décadas más tarde en la vida…

“El hambre es urgente y exige dar comida, pero dar comida no implica resolver los problemas nutricionales -explicó durante su exposición el doctor Esteban Carmuega, nuevo director de esta ONG, la de más larga trayectoria en el país-. Esta distinción es importante a la hora de trazar políticas públicas y comprender la problemática que afecta el futuro de nuestros niños.”

Los últimos datos disponibles indican que entre el 7 y el 23% de los nacimientos en la Argentina tienen un peso insuficiente para un desarrollo adecuado.

“El 7% de los bebes nace con bajo peso -dijo Carmuega-. Esto quedará grabado como una cicatriz con consecuencias sobre la salud futura de esos individuos. Hay un 23% que nace con menos de 3000 gramos, un peso que para los más pequeños puede ser normal, pero que en la mayoría evidencia un crecimiento gestacional subóptimo.”

El dato no es intrascendente. Diferentes estudios de cohortes muestran un niño que nace con menos peso tiene hasta diez veces más riesgo de morir en los primeros diez años de vida. “Más del 60% de la mortalidad de la última década se concentró en los niños de menos de 2500 g -detalló el especialista-, es decir que se origina un enorme costo social y un incalculable costo familiar por un problema que puede prevenirse perfectamente durante la concepción y los primeros años de vida.”

Origen y destino

Una frondosa literatura sobre el tema indica que una vez que un bebe nace con bajo peso tiene, en promedio, cinco kilos menos de fuerza en sus manos, cinco puntos menos de capacidad cognitiva, cinco puntos menos de altura… “Esta es la cicatriz que lo acompaña y que de alguna forma define gran parte de su vida”, subrayó Carmuega.

Trabajos de numerosos investigadores, entre los que sobresalen los de David Barker sobre la trascendencia de la nutrición en los primeros meses de gestación, muestran que ésta puede definir una cantidad de parámetros fisiológicos y metabólicos posteriores. Por ejemplo, la capacidad de adaptacióna a disipar la energía o acumularla en forma de grasa, explicó Carmuega. “Sabemos que los niños que nacen con bajo peso pierden parte de esa flexibilidad y tienen más riesgo frente a excesos en la alimentación”, detalló.

Esto explicaría por qué la mortalidad cardiovascular, la hipertensión, y el accidente cerebrovascular son un 50% más frecuentes en los niños que han tenido bajo peso de nacimiento y sobreviven hasta los 40 o 50 años de edad. “Es curioso -destacó-, porque gran parte de la actual inversión en salud se dedica a tratar estas enfermedades que hubieran sido prevenibles con sencillas medidas bien orientadas.”

Para determinar las prioridades de inversión conviene tener en claro que el 27% del riesgo de padecer bajo peso de nacimiento depende de que la madre haya llegado muy delgada al comienzo del embarazo. El 8%, a que haya fumado, el 15%, al poco progreso de peso durante el embarazo. “Cuando una niña no crece adecuadamente por desnutrición crónica, su capacidad de gestar niños de bajo peso al nacer es mayor y la desnutrición se transmite transgeneracionalmente”, subrayó Carmuega.

Mente y cuerpo

El bajo peso de nacimiento también condiciona otra enfermedad nutricional, que es el retraso crónico de crecimiento. Según datos de la última encuesta de nutrición, 200.000 chicos pueden estar afectados por este problema, que se evidencia en retrasos en la talla que pueden sumar 6 cm en total, o 3 cm a los seis años. Es la expresión de carencias de nutrientes que se derivan tanto de la cantidad como de la calidad de la alimentación.

“La anemia es la más emblemática de estas deficiencias -afirmó el especialista-, afecta a uno de cada tres menores de dos años e implica graves consecuencias sobre su desarrollo intelectual, su capacidad de defensa frente a las infecciones y su capacidad de trabajo muscular. Pero también se registran deficiencias de otros nutrientes, como el ácido fólico, el cinc, la vitamina A…” Una lamentable estadística muestra que mientras en la Argentina uno de cada tres lactantes es anémico, en Chile esto ocurre en aproximadamente uno de cada veinte chicos.

Distintas intervenciones realizadas en la región muestran que no hay una receta única para superar inequidades nutricionales y sociales, y que generalmente se requieren distintas estrategias complementarias y adaptadas a cada ciclo de la vida materna e infantil. Dijo Carmuega: “Se sabe lo que hay que hacer, el problema es cómo llevarlo a la práctica”. Y agregó: “La mala nutrición no sólo es consecuencia, sino también causa de la pobreza”.

Para los chicos, no abusar del mate

Que en el país con mayor consumo per cápita de carne roja los chicos tengan deficiencias de hierro es otra de las paradojas nacionales. Aunque se lo atribuye a varias razones, como medida práctica los especialistas aconsejan no abusar del mate sin leche: los taninos inhiben la absorción de este micronutriente esencial para el desarrollo del sistema nervioso.

Fuente: Diario “La Nación” del día miercoles 2 de diciembre del 2009

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Recuperó la fertilidad con un trasplante

Por primera vez en América latina, una mujer lo logra gracias a un autotrasplante de tejido ovárico criopreservado

Faltaba una semana para la quimioterapia, cuando Rita enfrentó a su médica y le dijo que quería posponer el tratamiento unos días. Había decidido someterse a una intervención en la que se le extraería tejido de sus ovarios, para luego congelarlo, como forma de preservar su fertilidad de las agresivas drogas oncológicas que recibiría como parte del tratamiento para el cáncer que padecía.

“Mi médica no estaba contenta con mi decisión. «Está en juego tu vida», me dijo. Los oncólogos quieren tratar de salvar la vida de sus pacientes a toda costa, y quizá no piensan en estos detalles. Pero yo estaba convencida; no podía creer que me iba a morir, y quería poder ver más allá”, contó a LA NACION Rita, que por aquel entonces tenía 28 años, no tenía hijos y apenas acababa de ponerse de novia con Fernando, quien hoy es su marido.

La quimioterapia, efectivamente, le robó la fertilidad, pero los médicos se la devolvieron. Rita es la primera mujer en América latina que volvió a ser fértil gracias a un autotrasplante de tejido ovárico criopreservado.

En el mundo, no más de una treintena de mujeres recuperó la fertilidad gracias a ese procedimiento, y la bibliografía médica consigna sólo seis nacimientos y algunos embarazos en curso.

Sin embargo, hoy, en la Argentina, son muchas las mujeres, las adolescentes y las chicas que ante la indicación de quimioterapia o radioterapia deciden preservar su fertilidad. Para todas ellas, el caso de Rita demuestra que el cáncer no debe ser hoy un obstáculo para pensar en el día siguiente a su tratamiento.

Algo dicho al pasar

“A Rita le diagnosticaron en 2005 un tumor muy agresivo, a la altura de las costillas, que requería una extirpación quirúrgica y luego, someterse a quimioterapia”, recordó el doctor Fabián Lorenzo, ginecólogo del Instituto de Ginecología y Fertilidad de Buenos Aires (IFER).

Tras la cirugía, y a sólo días de la quimioterapia, Rita llegó a su consultorio. “Así como al pasar, los oncólogos me habían comentado que entre los efectos secundarios de la quimio estaba la infertilidad. Me iban a aplicar unas inyecciones para proteger los ovarios, pero igual me comentaron la posibilidad de consultar a un centro de fertilidad”, contó Rita.

“Ante la inmediatez de la quimioterapia -dijo Lorenzo-, lo único que se podía hacer era una laparoscopia, para extraer pedacitos de corteza de ovario, para criopreservarlos.” Para hacerlo, Rita debió posponer unos días el tratamiento oncológico.

Se extrajo, entonces, tejido ovárico y se lo preservó (ver ilustración). Al mismo tiempo, los médicos le administraron unas drogas que inhibían la ovulación, con el fin de que el aparato reproductivo fuera un blanco menos atractivo para los agentes quimioterápicos.

En enero de 2006, el tratamiento oncológico había concluido. De ahí en adelante, todos los controles dieron negativo. El cáncer no volvió, pero Rita a los 29 años había atravesado la menopausia como resultado de la quimioterapia. No sólo había dejado de menstruar, sino que incluso experimentaba síntomas tales como los calores.

En julio de 2007, comenzó a pensarse en un trasplante para 2009. “La capacidad reproductiva de Rita era nula: todos los dosajes hormonales mostraban que estaba en estado menopáusico y ecográficamente se veía una achicamiento de los ovarios”, dijo el doctor Guillermo Marconi, director científico del IFER.

Con el visto bueno de los oncólogos, el 12 de febrero de 2009 se realizó el trasplante. “Se hizo a través de una nueva laparoscopia, en la que colocamos unos 11 trocitos de tejido ovárico dentro del ovario derecho, y comenzamos a esperar -comentó Marconi-. A los dos meses, comenzamos a observar cambios hormonales.”

“Yo esperaba que diera resultado a los 20 días -recordó Rita-. Por eso, al principio, estaba muy desesperanzada, hasta que comencé a sentirme distinta: las mujeres nos damos cuenta de cuándo estamos cerca del período…”

A fines de agosto, Rita volvió a menstruar, y los síntomas de la menopausia desaparecieron. “Por ahora, todo marcha bien. Vamos a seguir buscando el embarazo. Estamos muy contentos”, dijo Rita.

“Por ahora, no hay nada que hacer, porque hay posibilidades de lograr un embarazo en forma natural”, agregó Marconi.

Fuente: Diario “La Nación” del día domingo 22 de noviembre del 2009

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“El alimento de las caricias”

El masaje terapéutico para bebés

La palabra masaje se deriva de la palabra árabe “massh” (presión suave), esta se entiende como una manipulación sistemática de los tejidos suaves del cuerpo para propósitos terapéuticos. El masaje se expresa a través del tacto, el masaje infantil es milenario, nace en el sur de la India, en un lugar llamado Kerala, es un ritual ancestral practicado por todas las madres a sus hijos.

El método “Shantala” fue descubierto por el Dr. F. Leboyer hace más de 30 años en uno de sus viajes a la India, allí observó como una joven madre le practicaba masajes a su bebé en las calles de Calcuta, y en honor a ella llamó a este masaje “Shantala”,  con ese nombre se conoce en occidente.

Los beneficios de este método son varios, tanto para el bebé como la mamá,  pero los más destacados se caracterizan por enriquecer y afianzar el vínculo entre ambos, es relajante y colabora en apaciguar conductas de irritabilidad y llanto, mejora el sueño, ayuda al bebé a dormir más tranquilo,  reduce sensaciones de dolor, ayuda al bebé con cólicos y estreñimiento, estimula el sistema madurativo y nervioso, ayuda a sentirse contenido, querido, escuchado, comprendido y aceptado, si el masaje se convierte en un verdadero diálogo entre la madre y el bebé, este se vuelve más atento y vivaz.

Es importante saber que no todos los bebés pueden recibir masajes, ya que hay que considerar que los bebés prematuros poseen otros ritmos y tiempos, lo que hay que tener en cuenta es que el masaje puede practicarse a partir de la caída del cordón umbilical, y que siempre es imprescindible preparar un ambiente cálido para el bebé, utilizar aceites naturales para favorecer un mejor contacto, elegir una postura cómoda, así como también un espacio reducido en estímulos y, sobre todo, una música relajante, ya que ayuda a evitar que el bebé se irrite favoreciendo el clima de relajación.

Por todos estos beneficios es importante poder comunicarles a las mamás que es sumamente positivo que les sepan realizar masajes a sus bebés, ya que a través de los mismos van a obtener una mejor calidad de vida para sus hijos, favoreciendo el contacto y el vínculo entre ambos.

Cómo postula el Dr. F. Leboyer, “Ser cargados, acunados, acariciados, tocados, masajeados, cada una de esas cosas es alimento para los niños pequeños, tan indispensable, sino más  que vitaminas, sales minerales y proteínas. Si se lo priva de todo eso, y del olor y de la voz que tan bien conoce el niño, aunque esté harto de leche, se dejará morir de hambre”.

 

 

 

 

Lic: Ivana L. Scianca

Psicóloga UBA

Consultas al: 15-5339-9000

ivanascianca@hotmail.com



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Apenas el 40% de los bebes recibe la lactancia exclusiva

En el resto, se usan alternativas riesgosas para la flora intestinal y el sistema inmune

 

“El capitalismo y la teta se rigen por el mismo principio: la ley de la oferta y la demanda. Cuando se cumple, todo se regula solo y vivimos felices. El problema es que, en ese proceso, todo el mundo nos aconseja cómo dar la teta y una, que es débil, piensa que esa ley no es verdad. Por eso, cuando el bebe pide teta, ya sea porque tiene hambre o ganas, ¡no se la niegues! Es la ley de la oferta y la demanda…”, planteó ayer, un poco en broma y mucho más en serio, una superheroína de la lactancia en uno de los salones del Congreso.

Ante ella, un grupo de mamás sostenían a sus bebes, hechizados por la superheroína que recordaba a la Mujer Maravilla. Fue durante una Gran Tetada, convocada por la Liga de la Leche Argentina para afirmar que, en crisis y emergencias, amamantar salva vidas. Es que apenas 4 de cada 10 bebes que nacen en el país reciben sólo leche materna durante los primeros meses fuera de la panza materna, como recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Las estadísticas de la cartera sanitaria “indican que no más del 40% de los chicos llega a la lactancia materna exclusiva en los 6 primeros meses de vida. Y eso que antes era de alrededor de un 15 por ciento”, comentó ayer a LA NACION la doctora Mónica Waismann, subdirectora médica de la Maternidad Sardá e integrante de la Subcomisión de Lactancia Materna de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Esa meta incumplida se debe a una combinación de causas a la que no se prestó demasiada atención. Hoy, según coincidieron los expertos consultados, el aumento de las alergias, la anemia y las infecciones respiratorias, así como también el de factores de riesgo, como la hipertensión o la obesidad, podrían atribuirse a ese descuido.

“Durante décadas -explicó Waisman-, los servicios de salud interfirieron con la lactancia porque interfirieron con el contacto madre-hijo, al separar innecesariamente al bebe de la mama, establecer horarios rígidos para la alimentación y no incorporar la lactancia a demanda. Con la iniciativa de los hospitales amigos de la madre y el niño, pudimos revertirlo un poco.”

También está el papel laboral de la mujer y la preferencia por el uso de la mamadera. “Se pretende que sea una especie de supermujer y su papel materno quedó totalmente desdibujado -indicó la médica-. La cultura del biberón, que imperó durante décadas, hizo que muchas mujeres no tuvieran siquiera un modelo cultural del que aprender a amamantar. Cuando eso ocurre, el chico toma menos pecho, la madre produce menos leche y se produce el destete prematuro”, precisó.

Pero ahí no termina el problema. En el recién nacido, basta una sola mamadera con leche artificial para que cambie su flora intestinal a las pocas horas. Eso abre la puerta al ingreso ilimitado de los gérmenes que hasta ese momento ahuyentaba el Lactobacillus bifidus , que es la bacteria presente en el 99% de la flora intestinal de un bebe alimentado con lactancia exclusiva.

Además, dijo la pediatra, la leche de vaca es muy pesada para el organismo del bebe: “Daña los riñones, produce microhemorragias intestinales que le causan anemia al bebe, y predispone a la enfermedad alérgica. Además de lo que ya estamos viendo, que es más diarrea, infección respiratoria y anemia, vamos a ver las consecuencias en la salud del adulto”.

Para reducir esos riesgos, las estrategias que favorecen la lactancia comienzan en la maternidad. “Es importante generar un buen vínculo madre-hijo en la sala de parto: dar prioridad a colocar al bebe sobre el pecho materno y dejarlo lo suficiente para que se acerque a la teta, lo que algunos estudios demostraron que hacen solos a los 20 o 30 minutos de vida -dijo el doctor Eduardo Tognetti, director del hospital Santojanni y coordinador del Comité de Lactancia de la Asociación Argentina de Perinatología-. Eso reduce mucho la mortalidad.”

Cada 24 horas, amamantar entre 8 y 12 veces al bebe genera un gasto calórico de 500-700 calorías. La alimentación materna debe ser variada y con suficientes calorías, según la actividad diaria que realice. “No tiene que comer por dos -advirtió Waisman-, sino hidratarse bien, comer por lo menos dos veces al día y picar entre comidas alimentos nutritivos, como frutas o queso.”

La ansiedad materna es común en los primeros días, sobre todo en el segundo, cuando el bebe suele despertarse con más ganas de comer que lo esperado. “La mamá se desespera porque aún no tiene demasiada leche y le salen algunas gotitas de calostro -agregó el pediatra-. Pero los chicos vienen preparados para eso y, a las 72 horas, la cantidad y la calidad de leche irá aumentando.”

Fuente: Diario “La Nación” del dia viernes 6 de noviembre del 2009

 

 

 

Apenas el 40% de los bebes recibe la lactancia exclusiva

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La mayoría de los padres sobreexige a sus hijos desde el nacimiento

Esperan que resuelvan situaciones imposibles para sus edades. Esa presión puede provocar trastornos psicosomáticos y problemas de conducta en los chicos.

 

Que no toquen los jarrones del living; que estén tranquilos cuando la mamá habla por teléfono; que no se enchastren con la comida; que saluden siempre a todos. El 83,5% de los papás sobreexigen a sus hijos que no superan los 5 años. Esperan que resuelvan situaciones difíciles y a veces imposibles para su edad. Es el resultado de un vínculo “distorsionado”, dicen las expertas: los padres se frustran y angustian porque los chicos no responden a sus expectativas y refuerzan la exigencia. Se genera así una escalada de violencia que termina con gritos y chirlos. Los chicos, en tanto, sufren trastornos psicosomáticos y problemas de conducta.

El dato surge de un estudio que abarca a casi 400 padres de Capital y Gran Buenos Aires con hijos de 0 a 5 años. Son papás de clase media, media-alta, que rondan los 32 años, la mayoría son casados, tienen estudios terciarios y universitarios y, en promedio, dos hijos. Los resultados de este trabajo del Centro de Asistencia y Formación en Salud Mental Aralma se presentarán el sábado 21 en una jornada sobre “Infancias y Adolescencias: Nuevos Devenires Clínicos” que se hará en la Facultad de Psicología de la UBA (más información en www.aralma.com.ar).

Ante la creciente demanda de consultas y tratamientos psicológicos para chicos de esta edad, sintetizadas en frases como “es un/a nene/a difícil; no lo/a puedo controlar”, los especialistas de Aralma decidieron aplicar una escala (basada en 99 preguntas que se utiliza en varios países de Centroamérica) para conocer el comportamiento de padres y madres.

“Papás y mamás sienten que la crianza de los chicos es una carga pesada. Pero los chicos llamados difíciles lo son por la complejidad de las creencias y expectativas irracionales que los padres tienen en relación a la edad del hijo, ya sea por falta de tiempo, de dedicación a la crianza, de paciencia o intolerancia a los tiempos de desarrollo de los pequeños”, advierte Sonia Almada, directora de Aralma.

“Al final, el vínculo padre-hijo termina en una relación de fuerza inevitable y en una escalada de violencia. Los padres no están contentos con esto, se ponen mal, quedan encerrados en una situación por no haber puesto reglas claras de entrada”, amplía Almada.

El trabajo también deja en evidencia que el 72,30% de los papás disciplina a sus hijos con gritos, cachetadas y chirlos. “Es el único modo, fallido, que los papás encuentran para lograr lo que en definitiva tampoco conseguirán. Sí, en cambio, se verá un deterioro en la salud psíquica del niño y sus vínculos”, explica Cristina Blanco, especialista en Niñez, Adolescencia y Familia.

La etapa de 0 a 5 años es la piedra fundamental de la vida psíquica del niño. “En los primeros años, los chicos necesitan una presencia activa de sus padres. Deben generarles la sensación de seguridad, disponibilidad y respeto por su individualidad”, resalta Analía Goldín, psicóloga infanto juvenil de la UBA.

Y agrega: “Si un niño siente que sus padres tienen expectativas que él no puede cumplir, le puede generar un fuerte grado de sobreadaptación que puede derivar en enfermedades psicosomáticas, o en una gran frustración que se verá reflejada en problemas de conducta que van desde el aislamiento a la agresión, por ejemplo, con sus compañeritos del jardín a quienes suelen morder o pegar”.

¿Cómo empezar a ordenar esta situación? Ante todo, coinciden las especialistas, hay que aceptar que no es un problema que el chico derrame la leche en el piso, no guarde los juguetes, no los comparta con otros nenes o no salude cuando llega de visita a un lugar. “Cuando se empieza a entender -señalan-que para cada situación los chicos necesitan su tiempo, la ansiedad de papás y niños baja y el clima se vuelve más propicio para establecer reglas”. Hay más sugerencias:

Acompañarlos en su desarrollo: jugar, leerles cuentos, compartir actividades cotidianas, sin retos ni exigencias. (El 91% de los papás hace pocas o ninguna actividad para favorecer esto).

Bajar el apuro de que el niño “crezca”, algo que muchas veces se considera un “halago” y sólo muestra padres devorados por una sociedad de la inmediatez.

Preguntarse quién necesita determinada cosa, el chico o el padre.

Aprender a escuchar y a observarlos. Así, el vínculo fluirá.

 

Fuente: diario “Clarín” del día viernes 6 de noviembre del 2009

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Aseguran que los bebés empiezan a aprender su idioma desde el útero

Los científicos pensaban que la lengua materna influía en la producción de sonidos más tarde. Un estudio publicado hoy sostiene que el llanto es fundamental para desarrollar el habla y que los recién nacidos prefieren copiar melodías típicas del lenguaje que oyeron durante el último trimestre del embarazo.

La primera palabra. Uno de los grandes “eventos” en la vida del ser humano. Pero abandonar los simpáticos balbuceos y poder expresar lo que se quiere es un proceso mucho más largo de lo que se creía. O al menos eso sostiene un estudio realizado por científicos de Alemania y Francia que aseguran que las bases del habla se adquieren a partir del tercer trimestre del embarazo. Allí, en pleno útero.

Rodeado de líquido amniótico, el bebé no sólo reconoce y prefiere la voz de su madre sino que es capaz de percibir las emociones de los mensajes gracias a las diferentes entonaciones y las distintas “melodías” que se generan al hablar, descubrieron los científicos que publicaron su trabajo en la revista Current Biology.

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el llanto es fundamental para el desarrollo del lenguaje. “El descubrimiento más notable es que los neonatos no sólo son capaces de producir diferentes melodías de llanto sino que además prefieren producir el tipo de melodías que son típicas del idioma que oyeron durante su vida fetal, dentro del último trimestre de gestación”, explicó Kathleen Wermke de la Universidad de Würzburg en Alemania. “Contrariamente a lo que sostienen las interpretaciones ortodoxas, estos datos ponen de relieve la importancia del llanto de los bebes como base para el desarrollo del lenguaje”.

El equipo de Wermke registró y analizó el llanto de 60 recién nacidos sanos, 30 de familias francesas y 30, de alemanes. Todos tenían entre tres y cinco días de vida. Los resultados de los estudios revelaron claras diferencias en la forma que los bebés lloran, basadas en su lengua materna.

Específicamente, los chiquitos franceses lloraban con una curva melódica ascendente, mientras que los alemanes lo hacían con un tono descendente, patrones que se repiten como diferencias características en los dos idiomas, explicó Wermke.

Los investigadores recordaron que los fetos son capaces de memorizar sonidos del mundo exterior una vez que han llegado al último trimestre de gestación, y tienen particular sensibilidad por la curva melódica de la música y del lenguaje. Y agregaron que, tras nacer, la preferencia por el lenguaje que escucharon en el útero y su capacidad para distinguir entre diferentes lenguas y cambios de tono se basa fundamentalmente en la melodía.

Aunque estudios anteriores habían demostrado que la exposición prenatal a la lengua materna influía en la percepción de los bebés, los científicos pensaban que el idioma de los padres afectaba la producción de sonidos mucho más tarde. Con estas nuevas evidencias, los investigadores ahora creen que no es así.

Sabiendo que los bebes pueden imitar sonidos vocálicos de los adultos que los rodean, pero recién a partir de las doce semanas de vida (antes no es posible físicamente), los científicos alemanes y franceses fueron por más y llegaron a un conclusión.

Imitar la curva melódica, en cambio, “se basa en mecanismos respiratorio-laríngeos bien coordinados y no está limitada por la inmadurez articulatoria”, señalaron. “Los recién nacidos probablemente están muy motivados a imitar el comportamiento de la madre para atraerla y así propiciar el apego. Como la curva melódica quizá es el único aspecto del habla materna que los recién nacidos son capaces de imitar, esto podría explicar por qué encontramos esta imitación a edad tan temprana”.

 

Fuente: Diario “Clarín” del día jueves 5 de noviembre del 2009

 

 

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Bebés prematuros: la ciencia logra salvar cada vez más chicos

Se trata de niños que nacen con menos de 37 semas de gestación y en general su peso máximo es de 1.500 gramos. para celebrar la estadística, ayer se juntaron varias familias que lucharon y salieron adelante.

Se acuerda que la mañana en que metió las manos por los agujeros de la incubadora y la tocó, Milagros era tan chiquita que el pañal de recién nacida le llegaba hasta el cuello. Si hubiera nacido hace 15 años, Milagros habría tenido grandes chances de morir. Pero si hace más de una década muchos de los bebés prematuros de menos de 1.500 gramos moría, ahora la mayoría logra sobrevivir. Milagros es la cara flaquita y las patitas de palo de esa estadística. Ayer, más de 30 mamás y sus hijos (todos nacieron con pocas semanas de gestación) celebraron en el Hospital Piñero el “Primer Encuentro de bebés prematuros”.

Prematuro es un bebé de menos de 37 semanas de gestación. Entre ellos están los menores de 1.500 gramos y los “prematuros extremos”: los que pesan menos de 1 kilo y suelen tener menos suerte.

La Red de Neonatología del gobierno porteño relevó datos de las maternidades públicas de la Ciudad. Allí, la sobrevida de bebés de menos de 1500 gramos es, en promedio, del 75 %. No se sabe cuánto creció la sobrevida, pero por ejemplo, en la Maternidad Sardá hace 15 años, se salvaba un 60%.

En el país, nacen unos 700 mil chicos por año y un 12,5% es prematuro. Cuando se relevan las maternidades con pocos recursos del Interior, es evidente que se va un paso atrás: se salvan 6 de cada 10 recién nacidos de menos de 1.500 gramos, según el Ministerio de Salud de la Nación. Antes del año 2000, no llegaban a salvarse.

“La sobrevida creció porque comprendimos mejor cómo cuidarlos. Antes, cuando tenían una enfermedad pulmonar creíamos que había que tratarlos con el respirador con la potencia de un adulto; hoy preferimos que tenga menos oxigenación pero menor daño pulmonar. Logramos evitar muchas infecciones y con los monitores evitamos tocarlos y pincharlos tanto”, enumera Néstor Vain, director de la Fundación para la Salud materno infantil y jefe de neonatología del Sanatorio de la Trinidad. Y agrega: “Si bien la tecnología ha mejorado, está probado que la calidad y cantidad de médicos y enfermeros especializados es lo que marca la diferencia”.

Alicia Benítez, pediatra de la Maternidad Sardá, agrega: “También creció la sobrevida porque se administran corticoides para madurar el pulmón del bebé antes del parto, se dispone de terapias para la dificultad respiratoria y se hacen intervenciones más oportunas. Nada de esto existía hace 15 años”.

Que logren salvar cada vez más prematuros es la buena noticia, pero que cada vez haya más prematuros no es un dato menor: en 15 años, creció un 3% y la prematurez es la principal causa de mortalidad infantil. “Sólo el 1% de los nacimientos son de menores de 1 kilo y medio, no obstante, producen el 32% de la mortalidad infantil”, dice Benítez. Sí, la prematurez mata más que la desnutrición.

Por año, hay 4 mil muertes de prematuros evitables. Alberto Durante, jefe de terapia intensiva neonatal del Hospital Gutiérrez, sugiere: “No hay que comprar más respiradores, hay que incluir y capacitar médicos y enfermeros”.

Lo cierto es que a veces, la prematurez puede evitarse: “Con un buen control del embarazo se detectan patologías como hipertensión, HIV o infecciones. También la adicción al tabaco y a las drogas provocan partos prematuros”, dice Mariana Panzitta, jefa de neonatología del Hospital Piñero. Otras veces no puede evitarse. Y es ahí cuando ellos se vuelven leones y mueven el mundo para salvarlos.

Fuente: Diario “Clarín” del día sábado 24 de octubre del 2009

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La maternidad, hoy…

Madres porteñas, dueñas de un récord

Protagonizaron en 2008 un baby boom

Madres porteñas, dueñas de un récordMora, Tomás y Catalina, tres exponentes del baby boom de 2008 en la ciudad de Buenos Aires.

Aunque la mujer parece tener hoy otras prioridades que no son cambiar pañales y ha retrasado la edad en la que decide debutar como madre, no deja de lado su deseo de tener un hijo. De hecho, 2008 será recordado como el año en que hubo el mayor número de nacimientos en la ciudad de Buenos Aires, desde la década del 80.

Lo curioso es que este nuevo baby boom es protagonizado, en su mayoría, por mujeres de más de 30 años.

En 2008, 45.122 niños vieron la luz de madres cuya edad promedio fue de 29,4 años. Los nacidos fueron, así, 316 más que en 1986, cuando se registró el pico de nacimientos de las últimas décadas.

Estos datos, proporcionados por la Dirección de Estadísticas y Censos del gobierno porteño, sugieren que la mujer mantiene su deseo de ser madre, aunque ha modificado ciertas conductas respecto de la maternidad, como la de elegir el momento en que quiere tener un hijo.

Uno de los cambios más notorios de las últimas décadas se da en la edad promedio de las madres. Mientras que en los 80 el 57% de las parturientas se ubicaban en la franja que va de los 20 a los 29 años, ahora el 52% de las mujeres que dan a luz tiene más de 30 años.

Las motivaciones de la mujer de hoy para convertirse en madre no son muy distintas de las de antes, cuando la maternidad semejaba ser más una imposición social que una elección de la pareja.

“En general, se homologa femineidad con maternidad. El deseo femenino pasa por otros lugares que no son los hijos; mientras que el deseo de maternidad es algo que se construye a lo largo de una vida. Ahora hay más libertad para elegir ser o no ser madre. Pero cuando se elige serlo, la motivación es la misma que antes, se juegan las mismas cosas”, dijo la psicoanalista Valeria Casali, docente de la UBA y miembro de la Fundación Buenos Aires.

Según la médica psicoanalítica Liliana Novaro, integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina, “la maternidad fue dejando de ser una imposición biológica y social para transformarse en una elección, en un deseo que necesita ser integrado con otros deseos y objetivos. Como la mayoría de las mujeres trabaja, algunas eligen terminar sus carreras y afianzarse laboralmente, y postergar la maternidad para buscar el momento oportuno”.

Encontrar el momento ideal para convertirse en madres es algo propio de la modernidad. La psicóloga Patricia Alkolombre opinó que “tener un hijo es uno de los deseos femeninos que se desarrollan desde la infancia. Lo que hoy cambió, a partir de la anticoncepción y la liberación femenina -dijo-, es que la mujer puede elegir libremente cómo, cuándo y con quién tener un hijo. Para ella es imperante el momento en que se accede a la maternidad. En general, trata de elegir un momento que esté bien en pareja y que se cuente con apoyo ambiental”.

Kit de supervivencia

Este último punto no es menor, ya que, sin un entorno colaborador, muchas desisten de su deseo de tener un hijo o lo postergan hasta que logran encontrar el equilibrio necesario. Desde que se casó, Giuliana Di Marco tuvo como prioridad formar una familia. Hoy está a pocos meses de lograrlo, ya que a fines de diciembre será madre por primera vez de un varón, León.

“Siempre estuvo entre las prioridades formar una familia, pero para eso quería alcanzar cierta estabilidad económica. Yo tengo 29 años y aunque mi proyecto era quedar embarazada después de los 30 años para terminar de estudiar, la maternidad me llegó en un buen momento, con padres y suegros jubilados, que me dijeron que me van a ayudar en todo. Es que no quiero dejar a mi bebe con un extraño”, contó.

El kit de supervivencia de la madre actual no sólo incluye padres y suegros colaboradores, sino una pareja comprometida con la crianza del niño, algo que también forma parte de la modernidad: “En general, las mujeres de hoy comparten con la pareja tanto el sostén económico y afectivo de la familia como la crianza de los hijos”, dijo Novaro.

Pero, contrariamente a esto, también hay cada vez más mujeres que se animan a tener hijos solas. “Alrededor de los 40 años, cuando el reloj biológico apremia -agregó Novaro-, deciden ser madres y afrontar solas, o con ayuda familiar, la complejidad de la crianza.”

Pero así como la maternidad hoy es una elección, el no tener hijos también lo es. “Esta decisión era impensable en otra época, ya que la ausencia de hijos se vivía como un sentimiento de inferioridad y vergüenza; constituía un estigma social. Si la decisión se toma luego de reflexionar profundamente y de un modo maduro, no habrá costos que pagar”, opinó Novaro.

Según Alkolombre, aún hoy persiste una cierta mirada sobre la mujer que decide no tener hijos.

“Como la maternidad se puede elegir -opinó-, esto demuestra que no hay instinto materno. Y que ser madre es algo que se construye en forma cultural.”

Fuente: Diario “La Nación” del día domingo 18 de octubre del 2009

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